martes, 9 de abril de 2013

Noveno Paso



No reparamos solamente para aliviar al otro. Reparamos para LIBERARNOS a nosotros mismos de la culpa que experimentamos por haber dañado a otros. Por eso al final, nosotros somos los grandes beneficiados con ello. No sabremos que tan grande era nuestra carga, hasta que nos libremos de ella.

Una de las mejores formas de repararme a mi mism@ es permitirme llegar a ser la persona que quiero ser. Un programa de Doce Pasos me enseña y me da todos los instrumentos que necesito para ello. Cambiar mi manera de pensar, me lleva a cambiar mi manera de sentir y por ende cambiará mi manera de actuar. Comprometerme con mi bienestar físico, emocional y espiritual me dará la posibilidad de mejorar mis relaciones con los demás, desde un cambio profundo en mi calidad de vida.

Cuando hay que reparar a los demás, vale la pena no decidir la reparación a nuestra manera, porque fácilmente podemos caer en ofrecer algo que no compense el daño que hemos hecho y así la persona no se sentirá realmente reparada. Por ello, será mejor preguntar al agredido la forma en la que él se sentiría reparado. Como tenemos la tendencia a suponer las reacciones de los demás, podemos suponer que una infidelidad se puede reparar con un brillante ramo de rosas y a lo mejor no sea el caso. Por eso la mejor respuesta la tiene la víctima. Siendo razonables, se podrá llegar a un proceso de reparación sano para los implicados.

También es importante que la víctima de nuestra acción desee ser reparada. No siempre basta con nuestra intención de reparar.  Cuando alguien no desea reparación sino tener un motivo para humillarnos por el resto de la vida, no bastará con lo que hagamos y será un esfuerzo sin resultado. Hablar con sinceridad y buscar nuevas opciones podría servir en este caso . Cuando por el contrario se quiere la reparación y se da, ese evento quedará subsanado permitiendo que la relación continúe en equilibrio y paz.

En una reparación no basta con cambiar únicamente un acto determinado. La reparación lo que busca es un cambio en la forma de ser de la persona. Un cambio real en su comportamiento. Por eso a veces decir "lo siento" es importante, pero actuar en consecuencia, es más importante. Disculparse por no dar el dinero es importante, pero si lo va a seguir dando a regañadientes y con mala actitud, pues no será una buena reparación.

En algunos apartes de la literatura de Al-Anon aparece como una forma de reparación hacia aquellos que ya no están con nosotros, ofrecer algo por alguien que esté presente en nuestras vidas. Si era una deuda que no se pudo saldar, porque ya fallecíó a quien le debíamos el dinero, se puede ofrecer una donación a alguna institución en su nombre, por ejemplo.

Las cartas escritas con sinceridad y leídas al padrino o madrina, expresando el deseo de reparación para aquellos a los que no puedo reparar directamente por distancia o alguna otra razón, son una forma de hacer este proceso también.

Cabe recordar que es conveniente reparar el daño que he causado si y solo si, al reparar no causo mas daño. De ser así, abstenerse de hacerlo y reconocerlo y tener la intención de hacer la reparación bastará.

Reparar los daños es un acto liberador. Cuando decidimos no hacerlo o no permitimos una reparación por parte del otro, quedamos atrapados por la culpa. Seguimos manteniendo el sufrimiento por lo que aquel hizo o dejó de hacer y no nos permitimos avanzar. Nuestras vidas se estancan y no vemos alternativas, porque la venganza, la victimización y la culpa, le roban el espacio a la reparación.  La reparación abre caminos, ofrece posibilidades, nos permite elegir. Permanecer en la recriminación del error nos condena a la oscuridad de nuestro propio encierro y nuestro propio dolor.





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